sábado, 17 de enero de 2015

LA SOLUCIÓN A TODO ES SER MALO

Sentado en la terraza de la casa donde vivo, cuando cae la tarde, oculto entre la ropa tendida, no puedo evitar observar con curiosidad a mis nuevos VECINOS. Así, sin comillas ni nada. Vecinos. Porque gracias a su firme espíritu de rebeldía y ética han desafiado a un sistema que nos oprime.

¿Que cómo?

Pues haciéndose dueños de unas casas desaprovechadas. ¿Es que no sabéis que hay más del doble de viviendas desocupadas en España que personas sin techo? Vaya desperdicio. Casi me resulta irrisorio el aeropuerto de Castellón en comparación a este dato.

Mis vecinos iluminan sus nuevos hogares una vez nos abandona el astro rey con un opulento foco que permanece toda la noche encendido, estrella fugaz y permanente a la vez, iluminándoles el camino e impidiendo que pierdan el rumbo en su arriesgada apuesta.

Chapó.

Me gustaría ser como ellos. A veces me arrepiento de ser un esclavo del sistema y tratar de esforzarme cada día por hallar un futuro que en este país se haya oculto bajo las capas de influencia de unos cuantos empresarios capitalistas.

Sí, sí. Me gustaría ser como mis vecinos. Lo reafirmo. Tan alejados del prototipo publicado recientemente pero creado desde la pubertad por el pequeño Nicolás, santo del caradurismo. Ellos sí que saben cómo ganarse la vida apoyándose en unos valores éticos forjados a base de golpes vitales y visión iluminada reunida del resto de la sociedad (creo que ese foco enlazado a la corriente eléctrica general es una clara metáfora de esto. Están hechos unos poetas).

Me gustaría ser como ellos. Lo vuelvo a reafirmar.

Pero no soy así. Un maestro me dijo en una ocasión que “El mayor indicio de inteligencia es la capacidad de adaptación”, porque aunque no lo crean he tenido muy buenos maestros, y me han soltado cada frase que ya quisiera Bob Marley haber compuesto. Ellos tienen la culpa de que haya querido ser como ellos y haya estudiado lo que estudié. Me enorgullecería que en el futuro alguno de mis alumnos escribiera con la IRONÍA con que he estado haciéndolo yo hasta llegar a este párrafo.

No estoy de acuerdo con el fenómeno okupa. Lo siento, amigos. Respeto vuestras razones y a la vez valoro la funcionalidad y sentido de vuestras acciones con un DEFICIENTE (creo que empiezo a tener complejo de maestro). Más aún cuando veo y escucho a alguno de mis vecinos riéndose y vanagloriándose de su propio atrevimiento (que, según creo recordar, es ILEGAL). Como un niño travieso que se enorgullece de no hacer sus deberes.

Bravo. Viva la madurez. 

Creo que hay mejores formas de luchar contra el sistema que ser el fiel espejo de los enemigos contra los que se lucha. Esa es una de las causas de la pérdida de credibilidad en nuestro sistema bipartidista, tan criticado por todos. El contraatacar con las armas del enemigo, cometiendo sus mismos errores es lo que nos arrebata la razón para siempre.

Siempre he pensado que se puede demostrar al sistema que somos mejores que él usando sus reglas y, llegado ese momento, poder gritar “Yo sobreviví a las trabas de mi época (con más o menos holgura, comodidad o acierto)”, como lo lleva haciendo la sociedad desde el principio de los tiempos.

Puede que yo también sea un idealista sentado en la terraza de una casa que no es suya, prejuzgando a personas que tal vez no tengo el gusto de conocer bien. Tal vez por ello me atreva a decir esto, aupado, como ellos, en un “lo hago porque es lo que hacen ellos”.
Pero sin duda, teniendo la seguridad de que la solución a todo es ser malo. (?)

Así, con un enorme símbolo que indica ironía. Porque todo es muy irónico por estos lares.


No hay comentarios:

Publicar un comentario