jueves, 3 de abril de 2014

Reseña: El gran Gatsby


Ficha técnica

Portada

 


Título: El gran Gatsby

Autor: F. Scott Fitzgerald

Páginas: 253


 

Sinopsis
 
 Se trata de la historia de amor de Jay Gatsby y Daisy Buchanan, se desarrolla entre Nueva York y Long Island en el verano de 1922. Después de que Gatsby vuelve de la guerra, hará todo lo posible, para recuperar el amor de Daisy, a quien conoció en su juventud y que ahora se encuentra casada con el millonario Tom Buchanan. Nick Carraway, es el narrador de la novela, conduciéndonos a lo largo de 275 paginas por centros nocturnos, fiestas fantásticas, nunca antes vistas, historias de guerra y gángsters.

Jay Gatsby, el caballero que reina sobre West Egg, es el arquetipo de aquellos míticos años veinte en que pareció que todo era posible, un tiempo de felicidad entre el horror de la Primera Guerra Mundial y la barbarie de la Segunda. Junto al resto de los protagonistas, representa a la Generación Perdida, a todos aquellos «jóvenes tristes» que personificaron el mito de la pasión y el desamor, de la literatura que se funde con la vida.


Opinión Personal

Me llamó la atención este libro entre las estanterías de la biblioteca de mi pueblo debido a la más o menos reciente película basada en el mismo y protagonizada por el "desoscarizado" Di Caprio.
No he visto aún tal película, pero cogí el libro con la ilusión de encontrarme con una historia digna, y no me ha decepcionado. La historia de Gatsby conocida a través de la visión de Nick Carraway (que toma un papel demasiado secundario a mi parecer) es bastante atrayente. La lucha por recuperar lo perdido en el pasado, la inteligencia para elaborar un plan para acercarse a sus objetivos... Jay Gatsby es un personaje carismático y simpático hacia el lector.
Llama la atención en toda la novela la fidelidad entre las parejas, cualidad que brilla por su ausencia. Otro hecho que me ha llamado la atención es la cantidad de nombres sin utilidad que engrosan las fiestas de Gatsby y la escasa dificultad de la trama de esta historia. Me ha parecido algo bastante previsible el final.
Me ha gustado la reflexión final de Nick en el jardín de Gatsby, razonando acerca que nuestra nostalgia, nuestro deseo de replicar el pasado, es lo que nos hace volver a él constantemente.

 
Frases

"Cuando quieras criticar a alguien, recuerda que no todos han tenido las mismas oportunidades que tú."
"Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente incesantemente arrastrados hacia el pasado."
 


Puntuación

7,5/10

UN PAR DE AÑOS...


Hoy hace dos años desde que empecé a escribir. Desde que volví a empezar a escribir podría decir. Desde que volví a empezar a escribir usando los dedos y no sólo mi mente, en cuya memoria se han perdido tantas fantasías. Desde que recordé lo que me relaja, lo que me divierte y lo que me descubre de mí mismo el hecho de transformar mis ideas en letras. Curiosamente mi razón para volver a escribir fue la IRA, el desconocimiento y la impotencia. Fue fácil titular el primer capítulo que escribí...

Sí, han pasado dos años desde que saqué de mí una de esas miles de escenas imaginadas que concibo antes de dormir fruto de la felicidad y la tristeza, de la alegría y el desconsuelo, de la soledad y de la compañía, de la diversión y el aburrimiento. Dos años desde que empezó a crecer esa escena hasta transformarse en un capítulo primero, en una historia después, en un libro finalmente, incompleto por un tiempo hasta que tuve el valor de acabarlo.

Aquel primer gran esfuerzo fue un trabajo ilusionante: al poner el último punto fui consciente de lo que debe sentir todo aquel que se esfuerza aislado y en silencio sólo por el placer de superarse a sí mismo. Y supe que podría con más y, al final, esa escena, esa millonésima parte de las que fantaseo antes de que mi cerebro diga basta por las noches, se transformaron en cuatro libros que constituyen una medalla que sólo yo puedo reconocer, una medalla a lo que soy capaz de hacer, mejor o peor, si me esfuerzo por conseguirlo.

Puede que las que concibo como palabras precisas tan sólo lo sean para mí, dado mi paralelo contexto con el autor de las mismas, puede que en mi vanidad, acrecentada por mi medalla autoimpuesta, me sea más fácil pensar que incluso la que esté tejiendo sea una buena historia o que el narcisismo que nace y crece cada vez que escribo a solas me haga pensar que llegarán a despertar algo en las escasas personas que las leen, sea por curiosidad, compromiso o verdadero cariño hacia mí. Pero merece la pena. Soy una persona más sana desde que escribo.

Tal vez hoy que se cumplen dos años desde que escribo deba dejar de hacerlo, porque cada letra me recuerda a ese momento en que liberé mi ira, que explotó manchando un folio inocente. Tal vez deba dejar de hacerlo para que mi mente pueda fluir por su cauce natural y deje de pensar en cada cosa que me ocurre, que me rodea o de la que soy consciente y tiene la capacidad de fascinarme puede llegar a ser escrita. Se me acumula demasiado trabajo…

Tal vez sea hora de dejarlo, sí. Tal vez sea tiempo de dejar de decir estupideces. Como ésta. ¿Dejar de escribir? ¿A quién he podido engañar? Mientras pueda seguiré escribiendo, seguiré colgándome medallas concebidas única y exclusivamente para tener un candidato y ganador y seguiré escondiéndolas bajo mi ropa para que nadie, excepto quienes pidan verla, pueda felicitarme por ella.

Porque no busco el reconocimiento de nadie, ya tengo el propio.

Tal vez podría dejarlo, pero hay un par de cosas que me lo impiden. El recuerdo de un halago. Tan pequeña es mi vanidad que se llenó con dos o tres frases. El resto me recuerdan que no se me da tan mal esto y que además, pensándolo bien, me divierte. Y, en segundo lugar pero no menos importante (más bien al revés), la compañía inseparable de una mirada que se dibuja en el aire cada vez que pienso que nada de esto merece la pena. Una mirada que me acompañará por siempre porque mi memoria es tan testaruda como precisa y no me deja odiarla.

¡¡¡A POR OTROS DOS AÑOS!!! ¡¡¡A POR OTROS CUATRO LIBROS!!!