domingo, 8 de diciembre de 2013

Cuento de navidad: Súsej de Nazaret.

Y había llegado el día. Nueve meses habían pasado desde que aquel anciano de larga barba blanca, tan alto que no había podido llegar a observar su rostro completo, la había seducido y dejado embarazada en ausencia de su marido, José. A María le gustaban maduritos y no se pudo negar a yacer con aquel hombre de nombre épico que la había abandonado antes de que pudiese despertar. ¿Quién hubiese pensado que sus pequeños renacuajos blancos tuviesen empuje como para llegar tan lejos en su estanque?
José se había enfadado, y con razón, porque a él no le dejaba mojar todo lo que quería. Era demasiado joven para el extravagante gusto de María. Incluso trató de dejarse barba. Pero fue demasiado tarde, ya María esperaba un hijo bastardo.
Fue de camino cuando tuvieron que irrumpir en un granero abandonado donde convivía una mula y un buey que los miraron con apatía mientras Súsej salía del cuerpo de su madre. Fue justo en ese momento cuando un rayo azotó el campo provocando un mayúsculo estruendo. José se asomó y contempló la ennegrecida cadena que había retirado de la puerta del granero y que había atraído semejante fuerza de la naturaleza. Un rebaño de ovejas que pastaba por el prado había perecido fruto del fenómeno. Los pastores no tardaron en llegar para lanzar gritos de odio a semejante familia que había causado la muerte de sus animales. Nunca más un ganadero los miró con amabilidad.
Unos días después se presentaron tres ancianos reyes que gobernaban el lugar, avisados por los pastores de la caída del rayo, y les exigieron oro, incienso y mirra como pago por empadronarse en aquellas tierras. José tuvo que abrir una carpintería con la que sacar algo de dinero para saldar sus deudas.
“Todo por culpa de este bastardo.”
Incluso el pedófilo rey Herodes quiso adoptar al niño al enterarse de su origen, pero José se negó. Quería hacerle pagar por lo que había hecho su madre y huyó para que no se lo arrebataran.
Lo explotó durante años en la carpintería mientras se divertía viéndolo sufrir. Hasta que Súsej logró escapar, motivado por María, para buscar a su verdadero padre. Conoció a unos bandidos que sobrevivían robando y arrasando pequeños poblados y los convirtió en su nueva familia. Eran unos doce liderados por un tal Pedro y donde se encontraban otros como Judas, Santiago, Juan o Mateo. Pero Súsej no tardó en hacerse con el control de la banda.
Entre sus hazañas al mando de aquella banda se encontraban el asesinato de Lázaro y de un leproso, que minutos antes de había contagiado su enfermedad. Cuentan que una vez gritó para que una gran tempestad azotase una gran ciudad y que gracias a su insistencia lo logró. Después solo tuvo que caminar bajo el agua en la inundada ciudad para hacerse con lo que sus habitantes no habían conseguido salvar.
Cierto día, estando de pesca y no obteniendo nada, se llevó a la banda al convite de una boda que se celebraba en Caná, donde robó los panes y peces para comer y posteriormente, no dándose por satisfecho, aguó todo el vino contenido en varios barriles. Súsej era todo un personaje.
En pleno apogeo de su poder, cuando el odio de las personas que lo conocían y temían se hacía más evidente, un mensajero le dio una carta de su padre verdadero en el que lo instaba a traicionar a uno de sus compañeros, a entregarlo confesando que era el verdadero autor de los delitos que se le atribuían. Así demostraría ser su igual y lo reconocería como hijo.
Por la noche, en una suculenta cena se dirigió al resto de la banda, a los doce, diciendo:
-Debo entregar a uno de vosotros, de traicionaros por mi bien.
Como era lógico, los doce se enfadaron con él. Cabezota como él solo, Súsej abandonó la cena cargando un barril que él mismo había robado y se fue al huerto situado junto a la casa que habían sitiado. Allí se bebió todo el vino sin querer compartirlo con el resto y se sumió en un sueño fruto de su borrachera. Los doce sufrieron una crisis en la que no supieron si acabar con él, tomar como una prueba a su fidelidad las palabras de su líder o huir. Finalmente lo acompañaron y durmieron junto a él en el huerto.
A la mañana siguiente, cuando Súsej se levantó, notó un fuerte dolor de cabeza.
-No vuelvo a beber hasta que vea a mi padre-dijo con una santa resaca-.
Tomó un gran saco y unas cuerdas y ató a Judas, el de carnes más prietas y livianas de sus compañeros sabiendo que era el que podría transportar con mayor facilidad. Lo llevó en el saco hacia la ciudad más cercana y lo entregó a las autoridades. Lo desató delante de la multitud y le dio un beso en la mejilla.
-Perdóname, Judas. Eras tú o yo.
Tras recibir treinta monedas de plata, asistió al juicio de su siervo, donde se encontró a Pedro. Judas juró y juró no ser el jefe de la banda ante la atenta mirada de Poncio Pilato, Súsej y Pedro. La multitud clamaba venganza.
-Preguntadle a Pedro. Él sabe quién es el jefe de la banda.
Al reconocerlo, las autoridades lo interrogaron atándolo a una silla.
-¿Es Judas el jefe de vuestra banda?
-No.
-¿Es Súsej entonces?
-Sí.
-¿Estás seguro?
-Sí.
-Me lo confirmas ¿no?
-Que sí pesado. Eres duro de entenderas.
Y fue así, con las tres afirmaciones de Pedro, como soltaron a Judas y apresaron a Súsej. Pero Pilato, no contento con la escasa duración del juicio y teniendo que hacer tiempo antes de cenar, ofreció a la multitud la posibilidad de salvar a Súsej y condenar a otro ladrón, Barrabás, que le había robado una gallina de su huerto. Ante la diferencia en los cargos la multitud no tuvo dudas en elegir a Súsej para ser crucificado.
-Me da igual lo que digáis. Aquí manda mi polla-declaró solemne Pilato-. Me voy a lavar las manos que tengo esta noche pollo para cenar.
Salvado por Pilato, a Súsej lo invitaron a asistir a la crucifixión de Barrabás. Le facilitaron una túnica roja y una corona de laurel signo de su victoria ante la ley y le ofrecieron los más suculentos manjares. Barrabás llevó a cuestas su propia cruz y fue azotado brutalmente en el trayecto al monte. Allí fue clavado a la cruz y dejado agonizar bajo la mirada de los presentes hasta que se aburrieron y le clavaron una lanza.
Súsej pudo encontrarse en el monte con su madre y su verdadero padre, tan alto y de barba blanca tan luminosa que le impedía ver su rostro. Se alegró de encontrarlo tanto que ni siquiera prestó atención a María.
-¿Por qué tardaste tanto en encontrarme padre? ¡Treinta y tres años! Nadie me enseñó a afeitarme y mira como he tenido que dejarme la barba.
-Sí sí, muy masculina Súsej… La verdad es muy simple y típica. Salí a por tabaco y la cosa se me fue de las manos. Primero me encontré un gato negro en mi camino y tuve que ir por el sendero más largo, luego me encontré con una ancianita y la tuve que ayudar a cruzar la calle y subir la compra, luego un atasco tremendo… Un caos.
Aunque se fueron a vivir juntos, tres días después Magdalena, una virgen a la que había violado hacía unos años cuando era un salvaje bandido, lo encontró y le exigió una manutención para el hijo que había tenido. A Súsej le resultó extraño que fuera tan pelirrojo siendo él castaño oscuro y le negó la petición, lo que provocó que la pobre Magdalena tuviera que asesinarlo.
Y gracias a ella miles de personas que aclamaron la muerte del rey de los ladrones se hicieron y se hacen ricas contando relatos sobre su oscura y malvada vida, pidiendo a los ricos una limosna que reparten a regañadientes con los más pobres, porque, aunque entre sus credos se encuentra el enriquecimiento propio y el procurar mal al prójimo, en el fondo son grandes personas que saben lo volátil de lo físico. Magdalena y por extensión el resto de las mujeres han sido idolatradas como fuente del bien en el mundo y un extendido feminismo condenaron durante años al hombre a la marginación.
Esta es una historia como cualquier otra, tan válida como cualquier obra de ficción por mucho que una acertada difusión nos haga dudar de su veracidad. Saludos y larga vida.

 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Cuento: Dibujos en la piel


Si es aquí donde debo acabar, ¿por qué voy a dudar cuando he llegado? Al fin y al cabo ella dibujó el mapa en el dorso de mi mano, con precisión milimétrica y ridículos adornos. Aún me parece estar sintiendo la punta suave del bolígrafo recorriéndome la piel, erizándome los pelos y produciéndome un escalofrío…

Un escalofrío…

El aire golpea mi rostro produciéndome un escalofrío…

Y ella estaba allí, dibujando el mapa de este laberinto, indicándome una salida que yo veía obvia, sujetando mi mano con una de las suyas mientras con la otra realizaba unos trazos que mantiene en su memoria. Yo le lanzaba furtivas miradas mientras simulaba prestar atención a las musarañas. Parece incluso disfrutar de emborronar con tinta mi piel, de mostrar a todos mi sumisión hacia ella. Yo sé que no es así. Por eso no me importa recibir esas miradas repulsivas de quienes me piden a gritos que no me deje guiar. Sé que donde quiera guiarme estará bien. ¿Acaso sabe alguno de ellos más que ella de este laberinto? Tonterías.

Me llaman tonto a mí por creer en sus planos. Yo dejaría que me llamasen así durante toda la vida si con ello pudiese seguir estando en contacto con ella. Me invade una profunda felicidad sólo con imaginar que pensase en lo mismo en aquel momento.

Y pensaba en que, si estuviésemos solos, le haría saber lo que siento. En estos casos se decía “Te quiero”, ¿no es cierto? O algo así. Cuando la tengo delante no me salen las palabras. Inundan mi mente. Pero soy incapaz de filtrar las adecuadas.

¿O es que soy muy olvidadizo?

Aún llega una sonrisa a mis labios cuando recuerdo este momento y deseo que, fuese cual fuese el camino que tomó, aquel donde la perdí de vista en este enorme laberinto, pueda llegar a los suyos una similar.

Caigo. Golpeo el suelo con fuerza. Estoy dañado. Herido.

 Recupero mi visión de la realidad. ¿En qué pensaba?

Todo está oscuro alrededor. Sólo un tronco de luz que nace al principio del pozo me acompaña.

Aquel plano que sigue dibujado en mi dorso me ha llevado a un pozo donde no he dudado en lanzarme. Confío hasta el final en él. Este es el mejor modo de seguir mi camino. ¿Por qué si no iba a haberme conducido hasta él?

A propósito, ¿quién lo pintó? ¿Por qué quién lo dibujó no me acompañó hasta aquí, si es la mejor salida? ¿Es que me he equivocado? No, qué tontería. Me habría enterado. Sé escuchar muy bien.

No hay nada, no veo salida. ¿O quizá tengo los ojos cerrados? No importa. Gracias a ello la veo en el interior de mis parpados y recuerdo por qué he llegado hasta aquí. Sí, ella lo pintó.

Me siento a esperarla en la oscuridad. Tengo fe en mi paciencia. Sé que llegará. ¿O es que he vuelto a olvidar que no volverá? Maldita memoria.

Debería haberle dicho lo que pensé. Sería todo tan simple. Debería haberle mostrado la verdad, no tragarla y dedicarme a escuchar y observar. Pero, ¿qué tendría que decirle? ¿Cuáles eran esas malditas palabras? ¿Por qué no realicé esos condenados gestos y acciones? ¿Es que de verdad me importaba más las estúpidas miradas de quienes nos acompañaban?

Me levanto y noto un dolor fuerte en el pecho. La caída ha sido fuerte. Me vuelvo a caer.

¿Qué hago en este pozo? ¿Cómo he llegado a él? O no, otra vez no.

Algo me roza el dorso, donde hay un laberinto dibujado y vuelvo a recordar quién lo dibujó. Sonrío a contracorriente mientras se me para el corazón viendo una sombra, una persona que parece compuesta de alquitrán que me envuelve, me rodea el dorso de la mano, las piernas y el torso.

-¿En qué piensas?-murmura una voz en las tinieblas.

-Cosas mías-digo sin razonar en su naturaleza. Mi sonrisa perenne no decae-.

Ojalá lo fueran o lo hubiesen sido alguna vez, pienso.

La sombra me tapona la boca y la nariz y me impide respirar. Vuelvo de nuevo a la vida, a preguntarme el por qué de todo esto, de este agujero, de esta sombra, de ese dibujo en mi mano, de la sonrisa que no puedo sacar de mi cara. Veo el negro rostro de la figura y me devuelve la facultad de respirar.

-¿Qué haces aquí?-susurra.-¿Por qué has llegado hasta aquí?

-Es mi camino. El único que conozco.

Levanto el dorso de mi mano para mostrárselo a la ficticia criatura. Me agarra y recorre con sus oscuros dedos el dibujo, produciéndome un agradable cosquilleo. Vuelve a mí el recuerdo de ella trazándolo con pulcritud.

De nuevo se me vuelve a olvidar que no debo quererla. Siempre consigo recordar que, de alguna manera, me es imposible dejar de hacerlo.

Miro hacia la salida y espero que su cabeza asome de un momento a otro. Que me libre de esta trampa, de esta sombra.

-No vendrá-me rodea la sombra pegando sus labios a mis oídos-. Estamos solos.

No es cierto. Yo soy el que lo está. Abrazo a la sombra y me uno a ella. Estoy seguro que si puedo sobrevivir será usándola a mi favor. Gracias a la voluntad, el esfuerzo y el talento podemos aprender a usar el fuego a nuestro favor.

Estoy seguro de poder encontrarle un uso a esto. Estoy seguro de habérselo encontrado. Saldré del pozo, del laberinto, abrazando a la sombra.

 

lunes, 14 de octubre de 2013

Reseña: El juego del ángel


Ficha técnica

Portada

 

Título: El juego del ángel.

Autor: Carlos Ruiz Zafón

Páginas: 667 (¡uuuy!)

ISBN: 978-84-08-11209-9

 

Sinopsis
 
 
 
 
 
En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca, a cambio de una fortuna y, tal vez, mucho más.
Con estilo deslumbrante e impecable precisión narrativa, el autor de La Sombra del Viento nos transporta de nuevo a la Barcelona de El Cementerio de los Libros Olvidados para ofrecernos una gran aventura de intriga, romance y tragedia, a través de un laberinto de secretos donde el embrujo de los libros, la pasión y la amistad se conjugan en un relato magistral.




Opinión Personal

Fabulosa. ¿Por dónde empezar?

Esta novela aborda el tema de la escritura en contrapartida a “La sombra del viento”, que aborda la lectura. Siempre me gusta leer novelas en las que el protagonista es un escritor, me ayuda más a comprenderme, ya que es algo que me gustaría ser y determinadas cosas que pienso mientras escribo las veo plasmadas en los pensamientos de David Martín. Aunque el ver por todas las penurias que pasa este escritor te haga pensar en que es una profesión demasiado sacrificada para tan poca recompensa.

Aun así, el que un libro como este me inspirara durante su lectura a la creación de una última novela y final adecuado para mi saga sobre El gen V me hacen considerarlo uno de mis favoritos.

Es un libro que te va enganchando poco a poco, soltándote pequeños anzuelos que aumentan con el paso de las páginas la sensación de no poder parar de leer. El carácter agrio del protagonista, el cinismo de Andreas Corelli, la adorable Isabella…  Unos personajes muy conseguidos y una intriga mayúscula. Un consejo, si en un final tan digno de Zafón como este os quedáis con cara de WTF? más os valdría leer sobre la historia del Ángel Caído, Lucifer. Menos mal que yo la conocía gracias a que me había documentado en alguna ocasión.

Aunque si no siempre podríais considerar a David Martín como un pobre loco. Aún no sabemos qué pensar, hasta que salga la última entrega del Cementerio de libros olvidados.

 

Frases

-Pensaba que te habías olvidado de mí-dijo Cristina.

-Lo he intentado.

 

Es curioso lo fácil que es contarle a solas a un trozo de papel lo que no te atreves a decir a la cara.

 

Isabella me acompañó hasta el muelle donde esperaba el buque que habría de llevarme lejos de aquella ciudad  de todo cuanto había conocido.

-¿Cómo dice que se llama el capitán?-preguntó Isabella.

-Caronte.

-No le veo la gracia.

 

Puntuación

10/10

Reseña: La sombra del viento.


Ficha técnica

Portada





 

Título: Sombra del viento

Autor: Carlos Ruiz Zafón

Páginas: 273 (PDF)

E-Book

 

Sinopsis
Un amanecer de 1945 un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrará a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo a las tinieblas de la posguerra. La Sombra del Viento mezcla técnicas de relato de intriga, de novela histórica y de comedia de costumbres pero es, sobre todo, una tragedia histórica de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros ,manteniendo la intriga hasta la última página.
 

Opinión Personal

Descubrir a este escritor fue fascinante. Su particular manera de mezclar géneros homogéneamente y crear una novela cuyo relato te absorbe me hicieron constatar lo que ya sabía: que me falta mucho por aprender.

En ella Zafón aborda una visión de lector de novelas y la exprime para engrandecerla. Leer no es un acto simple, en él usamos y amplificamos nuestra capacidad mental, descubrimos nuevas realidades y potenciamos nuestra imaginación.

No hubiese terminado la novela de no haber sido advertido de que su final era tan impresionante. Pero una vez que comprendes que en las novelas de Zafón todo va tejiéndose poco a poco para terminar atrapándote te aficionas a ellas y disfrutas de cosas que tal vez no te fijas en otras, como ese vocabulario y manera de introducirte en esa Barcelona de los 40. No miento si afirmo que merece la pena tragarse un interminable 80% de novela solo por ver como en ese 20% final se une todo para dejarte con la sensación de “debería haber prestado más atención a los detalles”. Y ni aún así te esperarías un final tan apoteósico.

No se ha convertido en Best-seller de casualidad. Una historia dramática cuyos toques de humor puestos por el avispado Fermín le dan un toque especial.

Frases

"Una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo. Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas".

 

"Nada engaña más que los recuerdos".

 

"Las casualidades son las cicatrices del destino. No hay casualidades, somos títeres de nuestra inconsciencia".

 

"Hay peores cárceles que las palabras".

 

"Los libros son espejos: sólo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro."

 

"Los recuerdos son peores que las balas."

 

"-Sólo se quiere de verdad una vez en la vida, Julián, aunque uno no se dé cuenta."

 

Puntuación

10/10

 

martes, 1 de octubre de 2013

Reseña: Saud el Leopardo

Ficha técnica

Portada



Título: Saud el Leopardo

Autor: Alberto Vázquez-Figueroa

Páginas: 266

ISBN: 978-84-9872-369-4

 

Sinopsis

Esta es la historia novelada de uno de los mayores héroes conocidos, Abdull-Aziz Ibn Saud, quien al frente de treinta hombres se lanzó, en la primavera de 1901, a la reconquista del reino que el omnipotente imperio otomano había arrebatado a su familia, Sus hazañas resultarían increíbles de no ser porque se encuentren documentadas, ya que algunas de sus batallas fueron de las primeras que aparecieron en los noticieros cinematográficos de la época. EL presidente Roosevelt dijo de este extraordinario personaje que “de todos los políticos que he conocido, incluidos Churchill o Stalin, y de todos los grandes hombres con los que he tratado a lo largo de mi vida, ninguno me ha impresionado más que Saud de Arabia”.

Una historia de aventuras y emboscadas en el corazón del desierto exigía que quien la escribiera demostrase que conocía muy bien dónde se desarrollaban tales acontecimientos.

Opinión Personal

Rozando la ficción, aunque dejando claro que sus heroicidades están documentadas, Saud el Leopardo va acabando con todos sus enemigos de manera épica, demostrando coraje, determinación y una inteligencia y sentido de la justicia que ya quisiéramos en nuestros dirigentes de hoy en día.

Una novela apasionante, tal vez demasiado épica para mi gusto, pero agradable de leer. Inteligencia militar, emboscadas e incursiones frenéticas y muertes duras, una historia de amor no muy conseguida y una mujer intimidante y a la vez entregada como Baraka, la turkana, son las señas de identidad de un libro que no declararía entre mis peores lecturas, pero jamás lo pondría entre las mejores.

Frases

-¿Se te antoja absurdo volar al paraíso?

-El paraíso que Mahoma nos prometió no está compuesto únicamente de manjares y danzarinas, sino de sabiduría y paz de espíritu, por lo que no debe alcanzarse por el atajo de la violencia y la muerte, sino por el largo camino del buen comportamiento y las buenas obras.

-Eso es lo que he aprendido en el Corán.

-Pero lo malo es que el Corán, al igual que la Biblia o cualquier otro texto, sea sagrado o no, suele ser malinterpretado y retorcido por quienes pretenden ponerlo a su servicio.

 Puntuación

6/10

Reseña: Misery

Ficha técnica

Portada

 

Título: Misery

Autor: Stephen King

Páginas: 333

ISBN: 84-226-3030-3

 

Sinopsis

Un famoso escritor de novelas románticas sufre un accidente y despierta en casa de una desconocida. Se trata de una “fan” que lo tiene secuestrado y atado a una silla de ruedas. Lo que en principio parece sólo una pesadilla, se convertirá en una cruel realidad. Paul Sheldon se verá torturado y mutilado por una extraña psicópata que le someterá a todo tipo de crueldades y vejaciones…

Opinión Personal

Tuve el impulso de leer este libro tras ver varias menciones o capítulos de series basados en la historia de Paul Sheldon. Y tras leerlo vi la película sobre el mismo, sólo para constatar que EL LIBRO ES MUCHO MÁS ATERRADOR Y CRUEL QUE LA PELÍCULA.

Pocas veces un personaje me había infundado tanto respeto y terror como la desequilibrada Annie Wilkes. Tan dulce cuando es complacida por su ídolo, el autor de la saga de novelas románticas sobre Misery Chastain y protagonista de esta novela, Paul Sheldon como cruel e imprevisible cuando es tratada como una imbécil o débil mental. El hecho de que la víctima de sus atrocidades esté en tan lamentable estado también ayuda a sentir ese miedo, esa impotencia de saber que el enemigo es más fuerte que el protagonista.

La visión de escritor de Paul Sheldon me hizo aprender bastante sobre la profesión y sus reflexiones son interesantes. Aunque en ocasiones se hagan pesadas y sus deliberaciones se vayan por las ramas y parezcan más relleno de la novela que una parte importante para la misma. Tal vez sea su ritmo lo que menos me haya gustado y lo que ha provocado que me costase acabarla.

Aun así, una auténtica obra maestra del bueno de Stephen King, un autor capaz de introducirse en nuestra mente y sacar nuestros miedos más ocultos. Y citando a Mario Benedetti, “que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima es de lo más admirable” y una cualidad que convierte a los escritores en grandes.

 

Frases

“Los palos y las piedras pueden romper los huesos, pero las palabras no tienen ese peso.”

 

Porque los escritores lo recuerdan todo, Paul, especialmente las heridas. Desnuda a un escritor, señala sus cicatrices y te contará la historia de cada una de ellas, incluyendo las más pequeñas. De las grandes se sacan novelas, no amnesia. Es bueno tener un poco de talento si quiere ser escritor, pero el único requisito de verdad es la habilidad para recordar la historia de cada cicatriz.

El arte consiste en la persistencia de la memoria.

 

Y entonces, porque no podía hacerlo de otra manera, Paul Sheldon sacó la última página de la máquina de escribir y garabateó con un bolígrafo la palabra más odiada y más amada del vocabulario de un escritor:

FIN

 

 

Puntuación

8/10

viernes, 30 de agosto de 2013

Relato Corto: Contradicciones


El agua empapa mis pies y mi barba aún sabe a la sangre del último animal que pude cazar. Tengo mucha sed pero el agua es salada. Mis ropas apenas se conservan en esta soleada playa desierta. Una isla hermosa, sería un error negarlo, pero que no ofrece ningún futuro apetecible para la vida. Las personas somos más adaptables de lo que podemos llegar a imaginar y he llegado a considerarla hogar. Un hogar soleado que me hace pensar que en el resto del mundo llueve todos los días sin respiro.

Me he parado a observarla miles de veces y aún no recuerdo con claridad cómo he llegado hasta aquí. Ni siquiera qué hacer en ella. He escuchado la historias de cientos de naufragios pero ninguno acababa en una isla como esta. Le he dado mil vueltas buscando una pista para identificarla con la que describían otros náufragos sin tener éxito. He buscado otros pasos en su arena, algún rastro de humanos pero, si alguien ha profanado alguna vez este lugar, se tomó la molestia de borrar sus huellas antes de desaparecer.

¿Acaso no es real, sólo el fruto de mi poderosa y testaruda mente? No. No, ya he tratado de creer eso. He tratado de cerrar los ojos y perderla de vista pero las piedras en su arena parecen elevarse y abalanzarse sobre mí para advertirme de que nada allí es un sueño. Es algo irreal. Ilógico.  Inexplicable. Soy prisionero de la isla y no quiero escapar de ella.

“¿Qué diablos dices? Huye, huye lejos. El mundo es enorme.”

Es cierto. Quedarme podría ser un tormento infinito. Decido intentarlo una vez más. Tomo carrerilla, con cada zancada hundo mis pies en la húmeda arena y noto el frío agua cubrirme. Braceo con parsimonia y paciencia. En la constancia está la clave para escapar sin desfallecer. Incluso la temperatura del agua parece animarme a abandonar ese calvario, a encontrar aguas más cálidas. Noto por enésima vez que puedo escapar, que el mar vuelve a ser mi hogar.

Vuelvo a escuchar también por enésima vez ese canto trémulo, borroso, difícilmente inteligible que parece provenir de la propia isla y extenderse muy lejos de ella. No sé hasta qué distancia, nunca me deja adentrarme demasiado en el océano. O nunca quiero alejarme lo suficiente para ello. Quién sabe. Me giro en el agua y miro a tierra buscando su procedencia. Ni rastro de vida en ella. Pero comienzo a entender las palabras de su atrayente cántico. Quiero volver, tratar de encontrar la fuente de esa voz, calmarla, temiendo volver a darme de bruces con la desoladora realidad del deshabitado islote. Qué contradicción.

“¿Por qué cantas si de verdad quieres que me vaya? Cada uno de tus pequeñas notas son gritos para mí… ¿No eres culpable de las tormentas y tempestades, de las pedradas cuando cierro los ojos, de los tornados que me entierran en la arena? ¿No quieres provocar mi ira con tu desidia? ¡¿Por qué gritas si no quiero escucharte?!”

Puedo imaginar levemente que el fantasma de mi imagen continuará fingiendo que todo marcha bien en el barco al que pertenecí un día. Aquel del que los seres más cercanos a mí nunca me vieron caer o lanzarme y en el que no notaron mi ausencia mientras nadaba en dirección a la isla en busca de una salvación. Aquel fantasma me sustituyó aparentando normalidad y nadie se percató de mi verdadera ausencia. No les culpo. Yo mismo tallé esa figura usando el más pétreo material para que fuese irrompible, imperturbable. Aquella figura que ríe sin mesura, como si no pasara nada, resistiéndose a abandonar su rincón oscuro por temor a demostrar que a pesar de rígida es traslúcida y por ello la tripulación deba volver en mi búsqueda. Se mueve entre las sombras de la embarcación rehuyendo cuando quieren arrastrarlo hasta la luz que lo acuchillará.

Apenas unos cuantos han podido ver a través de mi fantasma e incapaces de ofrecer ayuda a un ser incorpóreo han querido que compartiese mi naufragio para hacerlo más llevadero. Ni siquiera sé en qué momento caí o me lancé al mar, no sé que vi, así que volver sobre los pasos del barco es inútil. En el agua no quedan marcados rastros.

Me vuelvo a volver y me decido por milésima vez: nadaré y nadaré hasta encontrar el navío y destruir ese maldito fantasma usurpador.

Y el día en que consiga abandonar esta isla y sus alrededores contaré lo maravillosa que es, turbado por el síndrome de Estocolmo o puede que por el entusiasta optimismo del que le es imposible sufrir con quinientas picaduras de abeja si con ello ha podido degustar la dulce miel de su panal. Porque, aunque pueble cada una de mis pesadillas también se ha convertido en escenario de mis más dulces e inconscientes sueños, esos donde la lógica queda enterrada para ofrecer una utopía inconcebible. Una explosión de felicidad tan ficticia como verdadera.

Dejaré esta isla atrás, tan sólo viva en mis más felices recuerdos de forma irónica. El pasado la absorberá tanto como su paradisíaco clima lo hizo conmigo y recordaré por siempre ese nombre que, jugando con las letras, he decidido darle: Zirel. Tal vez no sea el más bello ni sonoro pero para mí es perfecto. E incluso sabiendo que yo mismo he creado ese nombre todo el océano por donde he conseguido moverme parece saber ya que la isla ha sido bautizada así y cada susurro del viento, cada romper de ola me trae ese nombre recordándome donde estuve y aún no he llegado a escapar.

Braceo y braceo, y la corriente va siendo cada vez más débil…
Flavio Casen

Misery II

"...Paul había entrevistado a muchas víctimas de accidentes de tráfico porque el giro crucial del argumento de Automóviles veloces trataba del accidente casi mortal de Tony Bonasaro en su desesperado esfuerzo por escapar de la policía, lo que conducía al epílogo, un interrogatorio contundente efectuado por el compañero del finado teniente Gray en el cuarto de hospital donde se hallaba Tony. Una y otra vez había escuchado lo mismo con diferente envoltura. Recuerdo haberme metido en el coche y recuerdo haberme despertado aquí. Todo lo demás está en blanco.

¿Por qué no le ocurriría eso a él?

Porque los escritores lo recuerdan todo, Paul, especialmente las heridas. Desnuda a un escritor, señala sus cicatrices y te contará la historia de cada una de ellas, incluyendo las más pequeñas. De las grandes se sacan novelas, no amnesia. Es bueno tener un poco de talento si quieres ser escritor, pero el único requisito de verdad es la habilidad para recordar la historia de cada cicatriz.

El arte consiste en la persistencia de la memoria

¿Quién dijo eso? ¿Thomas Szasz? ¿William Faulkner? ¿Cyndi Lauper?..."

Misery

"PAUL
 
 
No puedo. Hace media hora que intento dormir;
pero no puedo. Escribir aquí es una especie de droga.
Es lo único que espero. Esta tarde he leído lo que es-
cribí... y parecía vívido. Ya sé que parece vívido por-
que mi imaginación agrega todos los trozos que otra
persona no comprendería, quiero decir, es vanidad, pero
parece una especie de magia... y es que no pudo vivir
en este presente. Me volvería loco si lo hiciese.
 
JOHN FOWLES
El coleccionista"
 
Misery, Stephen King.

Amor platónico

Me impresiona bastante como ciertos términos los vamos conociendo a lo largo de nuestra vida sin pretenderlo, sin darnos cuenta. Nos ocurren cosas y más tarde nos enteramos que tienen un nombre.

El descubrimiento del amor platónico surgió en mí de esa manera, tras analizar lo pasado y darme cuenta que ya se había ideado en el pasado. Lo más simple del mundo: conoces a una persona, te gusta, te interesa, se acaba convirtiendo en la más importante de tu vida... pero la pierdes, se aleja, te tienes que acostumbrar a su ausencia. Tan simple, tan infinitamente complejo.

Te sientes culpable, piensas en todos los "¿y si?", todas las oportunidades perdidas, te derrumbas impotente ante la situación, hasta que tras mucho pensar das todo por perdido.

Puede que a veces el hecho de considerar un amor como platónico haga que idealices hechos, actos, situaciones o a la misma persona. El tiempo aún no me ha demostrado que mis pensamientos fueran exagerados, sólo que hay una persona que me hizo crecer como persona, ser mejor, ser más feliz...¿y qué importan algunos minutos de sufrimiento cuando en el otro lado de la balanza habían horas de felicidad? ¿quién me sabe explicar por qué sin creer en algo tan absurdo como el destino, todo se alineara, todo coincidiera, todos los caminos me llevaran al mismo lugar, hacia la misma persona?

Es algo que todo deberíamos vivir. Pero no todo el mundo está capacitado para superar, convertirlo en sano. Ahora mismo puedo asegurar que esa experiencia estará siempre en mi persona, en mi manera de ver las cosas, el saber que hay formas de llegar a ser tan feliz me impulsa a seguir cada día, a continuar, a ser optimista. Vive conmigo, no contra mis ganas de seguir adelante.

Cumbres Borrascosas

"...Me provocaba una mezcla tan variada de sensaciones que me hubiera resultado imposible dirigirme a él de forma racional. En primer lugar, su pasmoso parecido con Catherine me lo acercaba a ella de forma sobrecogedora. Pero esto, que podría parecerte el detalle más importante para acaparar mi imaginación, es realmente el más nimio, porque ¿existe alguna cosa que no la acerque a mí y no me la recuerde? No puedo ni bajar la vista al suelo sin que sus rasgos se dibujen en las baldosas. En cada nube, en cada árbol, colmando el aire nocturno y refulgiendo de día a rachas en cada objeto, me veo continuamente cercado por su imagen. Los rostros más triviales de hombres y mujeres y hasta los propios rasgos de mi cara se burlan de mí, ofreciéndome su parecido. El mundo entero es una atroz colección de testimonios acreditativos de que existe y de que ya la he perdido."

Justicia

Cuesta ser justo con las personas a las que uno quiere y te importan verdaderamente. Pero por ahora veo en esta afirmación más ventajas que inconvenientes...

¿Alguien opina lo contrario?

Drogas

Sí, está claro que el camino para dejar una droga es muy largo y costoso.

Primero debes ir reduciéndo la dosis, ya que una dejada súbita puede ser peor que continuar con el vicio. El problema es que llegado a un punto, no puedas prescindir completamente de esa droga que te hace sentir tan bien, que te tranquiliza, que te hace feliz....y tengas que acomodarla a tu realidad....esto también es difícil...pero no entenderías tu vida sin esa dosis en ella...

Aún así podemos llegar a pensar que las drogas son perjudiciales... y replantearte todo.

Todo esto es una METÁFORA, por supuesto.....

Curiosa reflexión...

House: Creemos que tiene una infección de Bartonella que ha causado un aneurisma micótico en la pared aórtica. Para encontrarlo hay que reventarle el corazón. Y sí, hablo de un infarto. Subiremos la tensión hasta que la pared aórtica explote. Esperamos poder repararlo antes de que se desangre... ¿Hay preguntas?

Paciente: No

House: ¿En serio? ¿No quiere saber si podrá volver a montar toros?

Paciente: Supongo que no. Ya me han abierto el coco y ahora me van a reventar el corazón...

House: Dijo que le encantaban esos 8 segundos

Paciente: Así es. Y ahora me dice que tengo que dejarlo. Si la diño no podré encontrar otra cosa que me encante...

Kalashnikov

-¿Realmente le atrae el peligro?

- El concepto de peligro, al igual que el concepto de felicidad, cambia con cada persona. Casi ningún ser humano es absolutamente feliz a no ser que sepa que tiene un problema que resolver, ya que está convencido de que tan sólo se sentirá feliz cuando lo haya resuelto.

-¡Curiosa teoría!

-Pero válida. Y si el interfecto consigue vencer esa dificultad, al día siguiente procurará que sea otro el asunto que se vea en la necesidad de resolver antes de poder sentirse feliz, ya que, a mi entender, para la especie humana la perfección siempre se encuentra un paso más allá del punto al que es capaz de llegar. Debido a tan extraña idiosincrasia la humanidad ha ido progresando a base de generarse a sí misma dificultades en forma de nuevos retos que en ocasiones no conducen más que a ser más desgraciados de lo que éramos en un principio.-se recostó dispuesto a echarse un corto sueño al tiempo que añadía-: Mientras consideremos que el dos es mejor que el uno, el cuatro mejor que el dos y el ocho mejor que el cuatro nunca alcanzaremos la meta en la que descansar seguros y satisfechos, porque si algo resulta indiscutible es que la numeración nunca se acaba.

sábado, 4 de mayo de 2013

El gen V.


Mi primera novela, El gen V ("uve" y no cinco o quinto ¬¬) escrita más por placer que por dedicación, me llevó desde Abril '12, cuando comencé a esquematizar algunas de mis ideas, hasta principios de Diciembre '12, en un rush final que me llevó a terminar los últimos 8 capítulos en un mes. Realmente no la finalicé hasta final de Enero '13 por diversas razones, entre ellas encajar el final al principio de la segunda parte que ya había empezado a finales de Noviembre '12

Al leerla encuentro varias partes que cambiaría, que tal vez escribí demasiado deprisa por la pereza o falta de emoción de los mismos. Pero son esos defectos y el hecho de que sea la primera novela que haya escrito, entre otras cosas, lo que hacen que sea la que le guarde más cariño.

Me documenté  acerca de varias religiones con el fin de plasmarlas a mi particular modo (y en el de los propios personajes) e intenté introducir pequeños paralelismos con hechos que pude leer acerca de ellas. También acerca de la vestimenta en la Edad Media, aunque al final recurrí a no describirlas más de lo necesario: la acción debe sobrepasar a la descripción a mi parecer. Para la creación del castillo de Qasr usé el castillo de Belver de Palma de Mallorca, por que me atrajo su singular forma.

Usé mucho la simbología, tanto de árboles, animales y formas, inducido por la admiración hacia el famoso libro de Dan Brown que tanto me había gustado. La mayoría de animales, árboles y formas que aparecen salen por alguna razón, no las elegí al azar.

Algunos libros y canciones que me ayudaron a concebirla fueron:
El código Da Vinci, de Dan Brown
Kalashnikov de A. Vázquez-Figueroa

Meet me at the corner, Otherside, Wet sand, Scar tissue de Red Hot Chili Peppers
Boulevard of broken dreams, Redundant, 21 guns de Green day
What I've done, In pieces de Linkin Park
Close to you de Carpenters

...


Tras dos meses, desde mediados de febrero hasta mediados de Abril, de trabajo intenso acabé la segunda parte, en la que he invertido más dedicación y me he preocupado más por su estructura, lenguaje y por resolver todos y cada uno de los asuntos en el aire de la primera. Por ello estoy más orgulloso del resultado que con la primera.

Creo que el empezar a leer a Stephen King me ha influido a la hora de hacer un texto más serio, más oscuro y atrevido en el que he querido dejar fuera mis pretensiones y escribir todo lo que me entraba en gana, sin reservas. Seguro que me queda mucho por mejorar, mucho por aprender, pero estoy muy satisfecho del resultado por el momento.

Para recrear la catedral de Auronzo me inspiré en la catedral de Berlín porque me gustaron tanto los colores como las formas y la organización del espacio. Las islas de Soulha y Playa Negra y la ciudad de Hermada han salido por completo de mi imaginación (o eso creo, ya que soy de los que pienso que la creatividad solo consiste en la mezcla de ideas adquiridas) para que representaran lo que me proponía.

Algunos libros y canciones que me ayudaron a concebirla fueron:

Misery y Mientras escribo de Stephen King
La cena secreta de Javier Sierra

Police station de Red Hot Chili Peppers
Walk away, East Jesus nowhere y Stray heart de Green Day
Nothing else Matters de Metallica

Podeis haceros con ambas partes en e-book en:

http://editorialnemira.com/2013/el-gen-v

http://www.amazon.es/El-Gen-V-ebook/dp/B00CE6QP3Y/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1366796139&sr=8-1&keywords=el+gen+v

Ya estoy trabajando en las dos últimas entregas con las que terminaré la saga y espero poder publicarlas para compartirlas con quien quiera poseer un trozo de mis ideas.

Saludos,
Flavio Casen