Ficha técnica
Portada
Título: Misery
Autor: Stephen King
Páginas: 333
ISBN: 84-226-3030-3
Sinopsis
Un famoso escritor de novelas románticas sufre un accidente y despierta en casa de una desconocida. Se trata de una “fan” que lo tiene secuestrado y atado a una silla de ruedas. Lo que en principio parece sólo una pesadilla, se convertirá en una cruel realidad. Paul Sheldon se verá torturado y mutilado por una extraña psicópata que le someterá a todo tipo de crueldades y vejaciones…
Opinión Personal
Tuve el impulso de leer este libro tras ver varias menciones o capítulos de series basados en la historia de Paul Sheldon. Y tras leerlo vi la película sobre el mismo, sólo para constatar que EL LIBRO ES MUCHO MÁS ATERRADOR Y CRUEL QUE LA PELÍCULA.
Pocas veces un personaje me había infundado tanto respeto y terror como la desequilibrada Annie Wilkes. Tan dulce cuando es complacida por su ídolo, el autor de la saga de novelas románticas sobre Misery Chastain y protagonista de esta novela, Paul Sheldon como cruel e imprevisible cuando es tratada como una imbécil o débil mental. El hecho de que la víctima de sus atrocidades esté en tan lamentable estado también ayuda a sentir ese miedo, esa impotencia de saber que el enemigo es más fuerte que el protagonista.
La visión de escritor de Paul Sheldon me hizo aprender bastante sobre la profesión y sus reflexiones son interesantes. Aunque en ocasiones se hagan pesadas y sus deliberaciones se vayan por las ramas y parezcan más relleno de la novela que una parte importante para la misma. Tal vez sea su ritmo lo que menos me haya gustado y lo que ha provocado que me costase acabarla.
Aun así, una auténtica obra maestra del bueno de Stephen King, un autor capaz de introducirse en nuestra mente y sacar nuestros miedos más ocultos. Y citando a Mario Benedetti, “que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima es de lo más admirable” y una cualidad que convierte a los escritores en grandes.
Frases
“Los palos y las piedras pueden romper los huesos, pero las palabras no tienen ese peso.”
Porque los escritores lo recuerdan todo, Paul, especialmente las heridas. Desnuda a un escritor, señala sus cicatrices y te contará la historia de cada una de ellas, incluyendo las más pequeñas. De las grandes se sacan novelas, no amnesia. Es bueno tener un poco de talento si quiere ser escritor, pero el único requisito de verdad es la habilidad para recordar la historia de cada cicatriz.
El arte consiste en la persistencia de la memoria.
Y entonces, porque no podía hacerlo de otra manera, Paul Sheldon sacó la última página de la máquina de escribir y garabateó con un bolígrafo la palabra más odiada y más amada del vocabulario de un escritor:
FIN
Puntuación
8/10

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